Jueves, 24 de julio de 2014

 

Hay límites que ninguna empresa debería ultrapasar cuando la salud de las personas está en juego. Esto es una evidencia fácilmente constatable con la energía nuclear, cuyos peligros se escapan a cualquier control humano, como Chernóbil (1986) se encargó de recordárnoslo. La fusión del núcleo del reactor nuclear tuvo consecuencias trágicas para miles de personas situadas en el radio más inmediato a la explosión, pero alcanzó a muchas más que residían a cientos de kilómetros del lugar donde sucedió el dramático accidente.

Y, desde luego, algo tienen de “cherlobiana” la dimensión actual del vertido de petróleo en el Golfo de México provocado por la British Petroleum, que podría ir en camino de convertirse en la mayor catástrofe en la historia de la industria petrolera. Los hombres no debieran jugar a aprendices de brujos cuando la partida compromete la vida de tanta gente. Porque llega un momento en qué, como le sucediera a ‘El aprendiz de mago’ interpretado por Mickey Mouse en la célebre película de Walt Disney (“Fantasía”), se pierde el control y entonces tienen que acabar confesándose incapaces de controlar el desaguisado que han propiciado.

Ciertamente, este grave accidente nos debería llevar a la reflexión sobre el uso de los combustibles fósiles como el principal motor de las actividades humanas, tanto por los graves riesgos que representa como por su alto impacto medioambiental.  

Y aunque suene utópico me atreveré a decirlo. Creo que lo que deberíamos haber hecho los humanos es situar los recursos energéticos bajo la única propiedad de aquellos que habitamos el planeta. Lo mismo que el aire, o que el agua, hay recursos que deberían ser comunes a la Humanidad. Y ésta debería haberse organizado años ha para que así fuera. No ahora, sino hace cientos de años. Porque la catástrofe ecológica, -telúrica-, que seguro que llegará (si continuamos vaciando nuestro planeta de millones de metros cúbicos de petróleo y gas natural), nos acabará afectando a todos, y no sólo a los accionistas de la BP. Quizás nos esté afectando ya (todos estos terremotos que padecemos desde hace décadas y que parecen haberse acentuado aún más últimamente), mientras nos ocultan los hechos científicos de esta realidad. Lo que sí es seguro, es que no habrá entonces diferencias entre culpables e inocentes, entre responsables y víctimas del desastre.

De hecho cada vez son más las voces que cuestionan este vaciado del planeta Tierra. La escuché de labios de una representante ecuatoriana en la Cumbre de los Pueblos. Y no es un pensamiento ajeno a otras gentes. Deberíamos plantearnos la realización de  mayores esfuerzos en la investigación de energías menos contaminantes para el planeta y acabar con el sistema económico basado sobre las energías fósiles.

Ha transcurrido un mes largo desde que el día 20 de abril se produjese el hundimiento de la plataforma petrolera Deepwater Horizon, un suceso que terminó con la vida de 11 trabajadores y que, según parece, hubiese podido ser evitado dado que se conocían defectos técnicos que aconsejaban posponer la extracción.

En un primer momento, la transnacional británica intentó parar el vertido colocando una gigantesca campana que limitara su expansión  desde el fondo de las profundidades marinas de donde fluía, a más de kilómetro y medio de la superficie. Pero el experimento fracasó. Después consiguió hacer bajar una tubería por la cual ha logrado recuperar, según fuentes de la misma compañía, hasta una quinta parte de los 5.000 barriles de petróleo diarios que escapan por las fugas (pues parece ser que son dos). Aunque estas son sólo las cifras británicas. Otros cálculos de expertos, emitidos en el Capitolio norteamericano, apuntan a que el derrame podría situarse entre los 25.000 y los 95.000 barriles diarios. Aunque el baile de cifras es enorme, pues hablan de 2.800 y 14.000 toneladas diarias de crudo vertido al mar, mientras BP sólo reconoce 700.

La BP acepta pagar 75 millones de dólares por el vertido.

El propio director de gestión de la BP en Hoston (EE.UU.), Robert Dudley, ha calificado ya como “una catástrofe” al vertido de petróleo. El sábado se conocía que la compañía acepta pagar la indemnización máxima de 75 millones de dólares [1] que establece la ley norteamericana para estos casos. Una aceptación que al secretario de Interior norteamericano, Ken Salazar, parece satisfacer; aunque no del todo.

75 millones de dólares… Pero, ¿cuántos beneficios obtiene una empresa que puede realizar semejante dispendio y continuar su andadura empresarial como si nada? Es más, me apuesto a que vuelve a obtener beneficios al cabo de poco tiempo. Lo estamos viendo con nuestros bancos, que –pese a la crisis- declaran beneficios de millones de euros mientras nosotros nos vemos obligados a vivir  con pocos cientos de euros al mes. Entre tanto, millones de niños mueren anualmente de hambre en el mundo y no hay dinero para medicinas que salvarían las vidas de otros cuantos millones más.

Algunos aducirán que nada podemos hacer y que todo está así montado. Vale, pero ¿pagará la BP la muerte de la diversidad que habrá generado su imprudencia? ¿Pagará los salarios de todos aquellos que dejarán sin recursos para vivir en los miles de kilómetros de costa cercanos al desastre?

Preocupación política del gobierno de Barack Obama.

Para no verse afectado electoralmente por el desastre, el Gobierno demócrata ha dicho que apartará a la empresa inglesa de las operaciones que intentan frenar el derrame petrolero en el Golfo de México si determina que ésta no actúa como se requiere. Lo cierto es que el gobierno del presidente Barack Obama se está enfrentado cada día a más presión política y pública para que se haga cargo totalmente de la operación de contención del derrame, debido sobre todo a las crecientes críticas contra la petrolera inglesa causante del desastre.

Salazar se mostró frustrado porque la BP ha sido incapaz de frenar la fuga. Y así lo reflejó en sus declaraciones a la prensa tras visitar las oficinas centrales de la transnacional en Estados Unidos, en Houston. El derrame está amenazando con transformarse en un enorme desastre económico y ecológico a lo largo de la costa estadounidense del Golfo. Y sus flecos políticos podrían afectar al gobierno de Barak Obama, cuyo Gobierno podría pagar un alto precio si fracasa su gestión.

En el litoral estadunidense del Golfo de México operan actualmente  3. 858 plataformas de perforación submarina. Pero estos pozos petroleros apenas contribuyen con 1.6 millones de barriles diarios al consumo de EE.UU., que rebasa los 19.5 millones de barriles diarios. La autonomía energética de Estados Unidos no se ve pues amenazada  por el desastre ambiental, ni le obliga tampoco a abrir nuevas prospecciones.

Daños ecológicos.

El día 22 del corriente Bobby Jindal, gobernador de  Luisiana, declaraba que la mancha de petróleo había alcanzado, finalmente, los frágiles pantanos de este estado sureño [2]. Ahora, la marea negra se mezcla con el agua del delta del rio Mississippi y la de los pantanos adyacentes. Según el departamento local de Vida Silvestre y Pesca, son ya cuarenta los kilómetros del área destruidos y más de 600 especies de animales se están viendo amenazadas: 445 peces, 134 aves, 45 mamíferos y 32 reptiles y anfibios. En Luisiana temen que el petróleo llegue a las marismas, los ecosistemas húmedos que funcionan como incubadoras de camarones, ostras, cangrejos y peces que hacen del estado el principal productor de mariscos de Estados Unidos. También, en otras zonas, tengo noticias de que ya han comenzado a aparecer grandes tortugas muertas.

De mantenerse el ritmo actual, la mancha podría llegar en una semana a las costas de Florida y Cuba, y eventualmente seguir hacia el Atlántico. El petróleo ya entró en contacto con la corriente marina de Lazo, una de las más fuertes del Golfo de México, por lo que se estima que en un periodo de entre tres a seis meses podría alcanzar las costas de de Texas, Tamaulipas y Veracruz.

(1). La BP acepta pagar 75 millones de dólares por el vertido. 23/05/10. larazon.es

BP acuerda pagar 75 mdd para limpieza por derrame de crudo en el Golfo. 23/05/10. jornada.unam.mx

(2 ). El derrame llegó al pantano. 22/05/10. bionero.org

(3). La Marea Negra de la Deepwater Horizon llegaría a México en 3 meses. 21/05/10. bionero.org

Un ecologista en El Bierzo.- Ecobierzo.org

Publicado por enloman en Atlántico, Barack Obama, Bobby Jindal, British Petroleum, Chernóbil, Combustibles fósiles, Cuba, Cumbre de los Pueblos, Deepwatter Horizon, Desastre ecológico, EE.UU., El aprendiz de mago, Energía nuclear, Fantasía, Florida, Golfo de México, Houston, Internacional, Ken Salazar, Luisiana, Marea negra, Medio Ambiente, Mickey Mouse, Petroleo, Robert Dudley, Río Mississippi, Tamaulipas, Texas, Un ecologista en El Bierzo, Veracruz, Walt Disney el 24 Mayo 2010.

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Comentarios

[...] el vertido en el Golfo de México de millones de metros cúbicos de crudo por la British Petroleum [1]. La cifra exacta se desconoce, ya que la BP no la ha facilitado todavía, pero se barajan [...]

[...] ¿Cómo piensa la BP que podrá pagar el desastre ecológico ocurrido en el Golfo de México?  [...]

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